Me cuesta tanto como levantarme temprano; así ha sido desde siempre y me temo que así será.
Salir de una cama calentita, cuando el mundo está frío y oscuro es una tarea titánica, y lo hago sólo porque debo, no porque quiero.
Así que cuando por fin los días comienzan a ponerse más largos, cuando por fin puedo alejarme un poco de la estufa y sacarme alguna de las cuatro capas de ropa que llevo encima, mi espíritu sonríe y la vida me parece más liviana.
¡Bienvenida primavera!
¡Bienvenidos nuevos amigos y nuevos descubrimientos!
Como Marion Arbona (Francia), un golpe de color, una promesa, para ir encendiendo otra vez los motores!


















































