jueves, 19 de julio de 2012

La ternura de Oliver Tallec

Tampoco logro encontrar mucho bla, bla, bla sobre la vida del ilustrador francés Oliver Tallec.
Así que sólo voy a dejarles las imágenes, a modo de aperitivo, llenas de ternura infantil y colorido!
























miércoles, 18 de julio de 2012

A Dadu Shin no le gusta la ropa

Cualquier otro con la mitad del talento y del portafolio de Dadu Shin se habría escrito una biografía larga y floreada en su sitio.
Pero no. Me costó un mundo averiguar que Dadu Shin era: primero, un hombre (vamos, confirmar la sospecha!) y segundo, que nació en los Estados Unidos, aunque evidentemente sus ancentros no deben ser de ahí. Y no me pregunten nada más; no hay nada más que contar!

Dadu Shin tiene dos sitios: en uno pone sus ilustraciones de moda (y yo, que siempre encontré bastante aburrido este tipo de ilustraciones, debo decir que las suyas son una maravilla) y que humorísticamente se llama 'I don't like clothes' y otro donde pone sencillamente todo lo demás.
Los invito a no perderse ninguno de los dos!










 


 







martes, 17 de julio de 2012

La Casa de Malloco de Elisa Assler

Elisa Assler no sólo ilustra: pinta, escribe, diseña vestuario, etc.
Personalmente, no todo lo que hace me gusta (y esto, en este rubro más que en muchos otros, no pasa de ser una simple opinión); pero este libro, "La Casa de Malloco", que llegó a mis manos casi por casualidad, es digno de mención.
La Casa de Malloco, valga la redundancia, es una casa de Malloco, o mejor aún, una casa de Chile. Una casa de esas antiguas, señoriales, con patios grandes y árboles centenarios.
Cualquiera que haya estado en una puede darse cuenta que seguramente Elisa Assler dibujó realmente una casa querida o recordada: con sus muebles, sus papeles murales, sus cuadros, sus rincones.
Cada detalle es casi como un estudio de la arquitectura y costumbres chilenas, hecho con amor y de una manera personal y única.

El libro está dibujado de una manera poco convencional (lápiz grafito, tal vez?), en que el color se usa sólo para resaltar la figura de la protagonista, que vive en un mundo perfectamente infantil: de fantasmas y de tardes enteras arriba de los árboles.

El libro entero es casi como un homenaje silencioso e intenso a ese mundo que desaparece, que se va quedando en blanco y negro. Hay algo profundamente perturbador, y uno se pregunta, ¿quedará en pie alguna Casa de Malloco?


 





 

 

 
Nota al cierre: la abuela de unos amigos de la infancia vivía en Malloco, un pequeño pueblo donde una vez al año se celebra la Fiesta del Cuasimodo, una fiesta religiosa del valle central de Chile que se hace el primer domingo siguiente a la Pascua. Todo el pueblo se tapiza con flores: carros, bicicletas y caballos.
Nuestros amigos nos invitaban y, entusiasmados por el color general, pasábamos la tarde decorando unos triciclos y bicicletas, con todas la flores del jardín.
Algo de ese recuerdo hermoso aún me acompaña!

jueves, 12 de julio de 2012

Isabelle Arsenault

Isabelle Arsenault es una ilustradora canadiense que descubrí por casualidad navegando por ahí.
Su blog es tan, pero tan lindo, que me ha costado muchísimo seleccionar algunas de sus imágenes; sencillamente las habría puesto todas!








 


 

 

 

 






 
Por cierto, no sé nada de nada acerca de otros ilustradores canadienses...
Así que si conocen alguno que les guste, agradeceré enormemente que me dejen algún comentario!

martes, 10 de julio de 2012

Mi permanente compañera: Beatrix Potter

¿Me permiten un post largo hoy?
Ya les he hablado de mi abuela inglesa y su amor por los libros.
Pero tengo que contarles algo más: su mayor tesoro era una colección de pequeños libros de Beatrix Potter (Inglaterra, 1866-1943), entre los que estaban las Aventuras de Peter Rabbit, su favorito.
No sé quién se los habrá regalado, ni cuándo, pero los conservó hasta su muerte; eran como esos juguetes que uno nunca se atreve a botar y nunca logra regalar.

Mi abuela Esther (bello nombre, verdad?) adoraba tanto a Peter Rabbit que nos hacía lavarnos las manos antes de mirar sus libros, e incluso nos llevó al cine a ver una película sobre los cuentos de Beatrix Potter. 
De todos los regalos que le dimos en su vida nunca la vi tan feliz como cuando llegué de regreso de un viaje a Inglaterra con un calendario de Peter Rabbit. Lo tuvo en la pared de su dormitorio por años.










No puedo ver una ilustración de Beatrix Potter sin recordar a mi abuela.

Por eso, también, quise ver la película 'Miss Potter', que aunque pasó por cartelera sin pena ni gloria, contaba cosas muy interesantes sobre esta mujer que fue todo menos convencional.

Una mujer que nació y se crió en una familia aristócrata que consideraba que trabajar era cosa de pobres, que se negó a casarse con alguien de su medio y que finalmente se enamoró y comprometió con su propio editor, que iba personalmente a imprenta a revisar sus originales (cosa que era muy mal vista en la época) y que vendió tantos libros como una J. K. Rowling de nuestros tiempos!