lunes, 9 de junio de 2014

Acurrucada como Wangzhe Zhang

De Wangzhe Zhang (China) sólo puedo decirles que es muy joven, que vive en Londres y que acaba de completar un MA en Camberwell School el año pasado. 

Pero viendo sus trabajos, ¿quién necesita más?
Todo lo que no sea silencio, o el silbar del viento o la lluvia, sobra.


















domingo, 8 de junio de 2014

Unos calcetines de Yusuke Yonezu

Yusuke Yonezu (Japón, 1982) fue el mayor de tres niños y se pasó la infancia dibujando y haciendo juguetes a partir de cajas de cartón.
Más tarde estudió diseño, con la intención de ayudar a su padre con su zapatería, pero sus amigos lo alentaron para que ilustrara cuentos infantiles, por lo que ha sido varias veces premiado. 
Hace todo tipo de productos con sus dibujos, y también textiles.

¡Para empezar la semana con una bocanada de color!






























Por cierto, está haciendo tanto, tanto frío en mi país, que ya me vendría bien un par de calcetines de lana como los suyos!

viernes, 6 de junio de 2014

4º Concurso de Marcadores Ilustrados

A estas alturas del día, llevo horneados dos bizcochos, montada una torta de chocolate, hechas 12 sorpresas, aún no acuesto a la ansiosa cumpleañera y se ha largado a llover, por lo que deduzco que mañana tendré a un grupo atómico de niñitas colgando de la lámpara de mi comedor (larga inhalación!).

Así que perdonen si hoy me repito y les traigo otro concurso (y esta vez, sólo válido para residentes en Chile y para proyectos inéditos), un entretenido pasatiempo para este fin de semana?

El Fondo de Cultura Económica Chile y la Librería Gonzalo Rojas abren la convocatoria para el 4º Concurso de Marcadores Ilustrados.

Plazo: 23 de junio 2014.

Premios: $150.000 en libros del FCE para el 1º lugar, $100.000 en libros del FCE para el 2º lugar y $50.000 en libros del FCE para el 3º lugar; menciones honrosas de $10.000 en libros del FCE.

Bases completas: aquí.

Y por favor, si alguna vez alguno de ustedes se gana un premio, sale seleccionado o algo, me escriben para contármelo?
Me gustaría mucho escucharlos!

jueves, 5 de junio de 2014

Concursos de utopías e historietas

1- Concurso de Historietas para los Objetivos del Milenio de la ONU

En el 2000 la ONU se fijó 8 objetivos fundamentales a cumplir durante los siguientes 15 años: erradicar la extrema pobreza y el hambre, otorgar educación primaria para todos, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA y otras enfermedades, asegurar la sustentabilidad del medio ambiente y crear un modelo de desarrollo mundial cooperativo.

¿Han sido estos 8 objetivos alcanzados?
Este concurso convoca a artistas de todas partes del mundo a hacer observaciones críticas y satíricas sobre ello.

Plazo: 30 de junio 2014

Premios: 1.000 euros para el 1º premio, 500 euros para el 2º, y 300 euros para el 3º.

Bases completas: aquí.





2- Concurso Internacional Paz para los Niños

Este Concurso tiene como tema Los Niños y la Paz internacional, partiendo de la premisa de que todo niño tiene el derecho de crecer en paz, sin importar su color, lenguaje, religión y origen étnico., y que asegurar esto es responsabilidad de la humanidad.

Plazo: 1º de agosto 2014

Premios: $ 1000 (supongo que dólares!) para el 1º premio, $750 para el 2º y $500 para el 3º.

Bases completas: aquí.

miércoles, 4 de junio de 2014

La libertad de Jacques Benoît

Jacques Benoît (Bélgica, 1958) es ilustrador, autor de cómics y artista.
Estudió en su país natal, pero luego se mudó a Inglaterra, de ahí a Nueva York, y más tarde a Francia.

Quería publicar, pero no quería encasillarse.
Quería expresarse en un orden no necesariamente claro.
Quería combinar su gusto por el papel, el olor de la tinta, el dibujo y las máquinas de imprimir.
Así que creó su propia editorial: Benoît Jacques Books.

¿Un pionero de la auto edición?




















lunes, 2 de junio de 2014

Volver a la infancia con Leo Lionni

De algún modo, en algún lugar, 
el arte en efecto expresa siempre 
los sentimientos de la infancia.

Leo Lioni (Holanda, 1910-1999) se demoró 49 años en publicar su primer libro para niños, y lo hizo casi por casualidad; viajaba en un tren con sus nietos y para entretenerlos, se puso a romper trocitos de papel de colores que luego se transformaron en la historia de Azulito y amarillito (editado por Kalandraka).

Desde niño quería ser artista, pero el “Arte era para mí una palabra con mayúsculas: pintura, escultura, canto, piano e incluía también la arquitectura. Artistas eran Le Faucconier, el tío Piet, mi madre (una cantante italiana de ópera retirada), van Gogh, Rembrandt, Berlage, Chagall –la persona que había pintado el calendario que colgaba en la cocina de la abuela Grossouws– y el copista del Rijskmuseum”. 

Su infancia no fue precisamente fácil: vivió sus primeros años en una modesta buhardilla de un edificio en Amsterdam donde su padre pulía diamantes. 
Con la primera guerra mundial su familia debió emigrar a Estados Unidos, donde debió adaptarse a un nuevo tipo de vida y a nuevas circunstancias: la depresión del 29, la Segunda Guerra Mundial y al impedimento de regresar debido a la persecución nazi en Europa.
Sin embargo, a la hora de escribir, Lionni regresa a la infancia para capturar y expresar los sentimientos de sus más tempranos encuentros con cosas y eventos, cuando todo para él era mágico y seguro.

Como él mismo explica, en sus memorias: “Cuando niño, era un coleccionista apasionado de animales pequeños, especialmente reptiles. Los guardaba entre las paredes de cristal de un terrario, donde en una mezcla de orden y azar arreglaba arena y guijarros, musgos y helechos, para simular un habitat natural. (…) De hecho, estos pequeños paisajes que componía fueron las primeras metáforas deliberadas de mi vida como artista. (…) era capaz de crear mundos alternativos que creaba para mi propia contemplación. Eran sustitutos seguros, previsibles y estables frente a una realidad en constante transformación. Eran mi refugio contra el mundo incierto y hostil que me circundaba. (Años más tarde) comprendí que los protagonistas de mis cuentos son los mismos actores pequeños y silenciosos que a través de las etapas de mi infancia, encerrados en paredes de cristal, habían interpretado para mí la compleja ficción de azar y destino, naturaleza, artificio, vida y muerte.”

Una lección de vida.














































(El texto original de donde he sacado la información para este post es del blog Anatarambana.... Intenté encontrar la entrada concreta, pero se me perdió y no lo conseguí!)